viernes, 2 de octubre de 2009

Un nuevo comienzo


Hoy es un nuevo día,
el sol ha salido a recibirme y respiro como si hubiera estado encerrado durante un largo periodo en una habitación viciada, sin luz, apartada del mundo, en la cual no había pestillos, ni candados, ni nada que allí me retuviera, pero tampoco nada que me rescatara de esa desidia.

Hoy es un nuevo día,
porque salí del ensimismamiento en el que me encontraba, donde me llegué a sentir cómodo, donde los días no diferían unos de otros, donde la rutina vence a la novedad, donde mi mente se quedó divagando durante un tiempo indeterminado que parecía eterno y no tener fin.

Hoy es un nuevo día,
desperté del sueño que derramaba tonos grises sobre mi alma y al abrir los ojos he visto los colores más vívidos, más brillantes, más intensos, más profundos de lo que mi mente puede asimilar por haber estado expuesta a los contrastes de blancos y negros.

Hoy es un nuevo día,
mis sentidos reaccionan como resortes ante el mínimo estímulo, como si el letargo al que estuvieron expuestos no hubiera podido más que engrasarlos para el día en que conocieran la belleza de tu rostro, la suavidad de tu piel, el sonido de tu voz, el sabor de tus labios, el aroma de tu pelo.

Hoy es un nuevo día,
porque a tu lado navego por mares en calma empujado por una suave brisa que rescata mi barco de perderse a la deriva, porque desde que acompañas mis horas de vigilia las estrellas vuelven a guiar mi camino, porque me dirijo rumbo a tu puerto.

Hoy es un nuevo día...

Blanco Corcel

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