viernes, 2 de octubre de 2009

¿Podemos confiar en los demás?

Hay ocasiones en la vida en que uno se decepciona con el comportamiento de los demás porque no reaccionan como esperábamos, no dicen lo que nosotros diríamos, no escuchan como lo haríamos nosotros o simplemente porque no actúan como nos hubiera gustado. Como consecuencia huimos del contacto, nos ponemos una coraza que cubre nuestro pecho y dejamos de confiar en las personas que tenemos al lado argumentando que la confianza se gana y mientras tanto no puedes confiar en nadie que no seas tú mismo.
Esto ocurre porque estamos pendientes de reaccionar de cierta manera si una persona hace lo que nosotros pensamos que no haríamos en su lugar. Sin embargo nosotros mismos erramos mil veces a lo largo de nuestra vida, haciendo las cosas a nuestra manera, y seguimos teniendo una confianza ciega en nuestra forma de afrontar el día a a día.
¿Significa esto que no podemos confiar ni en los demás ni en nosotros mismos?
Simplemente significa que todos, cada uno de nosotros, unas veces tomaremos decisiones más satisfactorias y otras veces erraremos. Con las malas decisiones aprendemos que cosas no nos convienen, nos hacen daño, no queremos repetir, etc. A la vez aprendemos a buscar nuevos caminos hacía el triunfo mientras no nos rindamos y adquirimos una valiosa experiencia que nos acompañará en lo sucesivo.
Por eso si nosotros tenemos derecho a equivocarnos y somos capaces de aprender de los errores, los demás también deben tener esa oportunidad.
¿Significa esto que debemos dar oportunidades infinitas a la gente?
No hay un número que diga cuantas veces hay que soportar los errores de los demás. Esto depende de si tienen la capacidad de asumir ese error y querer solventarlo para siguientes ocasiones, de si nos hacen daño conscientemente, de nuestra paciencia, de lo que nos inspire cada persona, etc.
Concluyendo, no debemos frustarnos y sufrir por el comportamiento de los demás cuando ya es bastante difícil llevar nuestra propia existencia. Si apreciamos a alguien debemos asumir que es dueño de su vida y que hará cosas que no esperamos, pero que si es alguien que llena nuestro tiempo, que nos aprecia por como somos sabremos darle esa confianza para que cometa sus propios errores, aunque a veces esos errores nos entrometan a nosotros.

Blanco Corcel

3 comentarios:

  1. Estoy bastante de acuerdo contigo. Aunque el problema de todo eso, es que decirlo es más fácil que llevarlo a la práctica. Luego, a la hora de la verdad, todo nos afecta más de lo que esperabamos y en el momento es difícil ser lo suficientemente frio como para comprender todo lo que comentas. Aunque luego ya somos capaces de pensar con calma y ver las cosas de otro modo.

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  2. Es cierto, es difícil llevarlo a cabo, porque hay pocas cosas que sean sencillas en esta vida. Todo tiene su punto de dificultad y nuestras acciones marcaran nuestro presente. Pero mientras sigamos una buena filosofía nuestros errores y aciertos no harán mas q darnos experiencia siguiendo la linea correcta de conducta.

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