
Como dice mi "hermanitus" Omar la vida son ciclos.
Acabas un ciclo y acto seguido, sin que tengas tiempo para reaccionar, empieza otro.
A veces la vida se nos pone muy cuesta arriba y nos parece que las cosas solo pueden salir mal. Esto pasa porque nos ocurren unos cuantos sucesos contrarios a lo que teníamos planeado y esto nos hace centrarnos más en lo negativo que en lo positivo de nuestro día a día. Consecuentemente cogemos una dinámica en la nos predisponemos a sufrir por cada hecho que no nos satisface y nos distrae del hecho de que solo son pruebas que la vida nos pone y nos seguirá poniendo a lo largo de nuestro camino.
Otras veces la vida parece que es cuesta abajo y que cada hecho ocurre por un motivo superior que hace que las cosas vayan siempre a mejor.
Esta visión puede resultar engañosa. Podríamos pensar que este es el ciclo dulce y feliz de la vida y que los otros ciclos solo existen como intervalos entre ciclos positivos pero es un pensamiento erróneo.
En realidad todos los ciclos tienen puntos positivos y negativos, aunque algunos ciclos parezcan inclinar más la balanza hacia un lado u otro. Con esto quiero resaltar que no hay ciclos buenos o malos, sino simplemente diferentes. Cada ciclo es una etapa de la vida que quemamos, que debíamos vivir porque teníamos que aprender algo y así afrontar con más experiencia el ciclo siguiente, del que debemos quedarnos con los buenos recuerdos y aprender la lección de las malas experiencias.
Si pensamos que solo los ciclos positivos nos enseñaron etapas felices estaremos convirtiendo la felicidad en un fin, una meta, algo que perseguimos y que parece difícil de alcanzar, como un perro que se persigue la cola. Sin embargo, si nos paramos un instante, miramos desde fuera de nuestro mundo que nos tiene centrados en unos objetivos (unos estudios, un coche, una casa, una pareja), y nos fijamos en los pequeños detalles veremos que la felicidad no es más que el estado de consciencia de estar en el camino de conseguir esos objetivos, de ser nosotros mismos durante ese camino y que nos estamos esforzando en hacerlo lo mejor posible. Unas veces acertaremos más en nuestras decisiones y otras acertaremos menos, cosa que nos enseña los actos que fallaron y nos abren nuevas vías hacía el triunfo.
No podemos pensar que seremos más felices cuando hallamos conseguido esto o aquello porque estaremos postergando nuestra felicidad y etiquetándola a un suceso concreto.
Blanco Corcel

Me encata tu reflexion Igo
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